Hasta donde alcanza la vista, solo hay agua y un horizonte difuso. En el arca, planes para el futuro lejano, alegría en la diferencia, admiración por el hombre superior, elección no reducida a dos opciones, escrúpulos superados, tiempo para reflexionar y la creencia de que todo esto resultará útil algún día. Wisława Szymborska Qué trabajo difícil el de ser espía. Porque a un espía no lo quieren muerto, lo quieren vivo; para eso se emplea la tortura. Y, convengamos, la muerte es más segura. Claro que hay gente a la que le gusta la aventura y decide trabajar en inteligencia. A mí me gusta la aventura y, como mucho, voy a bucear o a probar surf. Están las personas que entienden que algo está mal y se convierten en espías para salvar la libertad de su pueblo o país o lo que determinen tan valioso como para arriesgar sus propias vidas. En general, la imagen que se tiene de una espía mujer es la de una mujer elegante que logra inmiscuirse en los círculos de poder o de...
Just do it. En mi biblioteca, entre mis libros, tengo un Funko Pop de Peggy Olson (esos muñequitos con cabezas grandes). Mi muñeca Peggy está inmortalizada en la famosa escena en la que ella deja la agencia publicitaria, hablamos de la serie Mad Men por si alguien no la vio (mal hecho), con una caja con sus pertenencias, anteojos negros y un cigarrillo en la boca. Es decir, Peggy abandonando la agencia. Mad Men es una serie, pero en la historia hubo una Peggy Olson en Madison Avenue y se llamó Mary Wells Lawrence. Mary Georgene Berg nació en Ohio en 1928. Cuando terminó la escuela se inscribió en el Carnegie Institute of Technologie (Pensilvania) para estudiar Marketing. Allí conoció a Burt Wells, un estudiante de diseño industrial que se convertiría en su primer marido. En 1951, se mudaron a Ohio, en donde ella comenzó a trabajar como redactora publicitaria. Al año siguiente volvieron a mudarse, esta vez a Nueva York. Ese mismo año, Mary se divorció de su marido (aunque se volvi...