Hasta donde alcanza la vista, solo hay agua y un horizonte difuso.
En el arca, planes para el futuro lejano,
alegría en la diferencia,
admiración por el hombre superior,
elección no reducida a dos opciones,
escrúpulos superados,
tiempo para reflexionar
y la creencia de que todo esto
resultará útil algún día.
Wisława Szymborska
Qué trabajo difícil el de ser espía. Porque a un espía no lo quieren muerto, lo quieren vivo; para eso se emplea la tortura. Y, convengamos, la muerte es más segura. Claro que hay gente a la que le gusta la aventura y decide trabajar en inteligencia. A mí me gusta la aventura y, como mucho, voy a bucear o a probar surf.
Están las personas que entienden que algo está mal y se convierten en espías para salvar la libertad de su pueblo o país o lo que determinen tan valioso como para arriesgar sus propias vidas.
En general, la imagen que se tiene de una espía mujer es la de una mujer elegante que logra inmiscuirse en los círculos de poder o de una Mata Hari y, así ,lograr conseguir información. Nuestra anónima de hoy no sólo fue espía, también lideró la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Hablo de Marie-Madeleine Fourcade.
Marie nació en noviembre de 1909 en Marsella. Estudió en un convento (Convent des Oiseaux) en París y se preparó para ser concertista de piano. A los 17 años se enamoró de un militar de inteligencia francesa, Edouard Méric, se casó con él y se mudó a Marruecos. Allí trabajó en clínicas ayudando a mujeres en partos. También, como había aprendido a hablar árabe, ayudaba a su marido como traductora.
En 1930 volvió a Francia separada. Había tenido dos hijos que quedaron con el padre. Seis años después se casó con un oficial de inteligencia llamado Georges Loustaunau-Lacan, conocido como Navarra (había un patrón ahí, ojo). Comenzó a trabajar con él en la revista política L’Ordre National.
Francia fue invadida por Alemania en 1940. A Marie-Madeleine le pareció que su país se había rendido fácilmente. Se mudó con su marido a Vichy (convertida en Capital de la Francia ocupada) y su marido (Navarra, así lo llamo a lo largo del texto), consiguió un trabajo en un organismo oficial para ayuda de veteranos de la Primera Guerra Mundial. Esto le dio al matrimonio no sólo una oficina, sino también un motivo para viajar y poder reunir a un grupo de ex soldados. Esa oficina se convirtió en el refugio perfecto.
Necesitaban, fundamentalmente, comunicarse con Inglaterra para pedir ayuda. Navarra logró llegar a España en donde se contactó con el MI6, quienes le prometieron ayuda financiera y radios. Muy especialmente necesitaban radios. Mientras tanto, Marie se ocupaba de reclutar agente. Buscaba gente que estuviera en el lugar correcto: trabajadores ferroviarios que sabían qué transportaban en trenes los nazis y los horarios de circulación, oficinistas del puerto que podían ver los barcos que entraban y salían, dueños de bares o cafés a los que iban los alemanes, el dueño de un café cerca del aeropuerto, algún oficial de policía que conociera las listas de las personas que eran vigiladas. Todos colaboraban con la organización.
En el verano de 1941 Navarra fue detenido en África y la organización se queda sin líder, rol que asumió Marie. El MI6 quizo saber quién estaba a cargo y le contestaron Erizo. Nunca le dijeron que era una mujer. La inteligencia británica pidió conocer al líder. Para eso, Marie-Madeleine viajó guardada en una valija diplomática hasta Madrid. Leyeron bien: adentro de una valija. Cuando la conocieron no dudaron en trabajar con ella. Le asignaron un compañero inglés, Leon Faye, cuyo nombre clave era águila. Faye fue su compañero y soporte durante la guerra.
Unos meses después, Marie-Madeleine y la mayoría de su grupo fueron arrestados por los nazis, pero mientras los trasladaban, ella pudo escaparse. Pero uno de los agentes, en Estrasburgo, habló. Y los nazis descubrieron ubicaciones, nombres, planes, todo. Se desmanteló la red casi por completo. Marie-Madeleine y Faye fueron mudándose y no fueron atrapados. En junio de 1943 nació su tercer hijo, cuyo padre era Faye, y decidieron dejarlo en una casa segura. En el MI6 estaban preocupados por el destino de Marie-Madeleine. Después del desastre de Estrasburgo podía ocurrir otra redada en cualquier momento. Y Marie era una de las personas más buscada en Francia. Cambiarse de nombre, ropa, peinado ya no era efectivo. Ese mismo año fue llevada a Inglaterra. Faye, por su parte, fue arrestado y, se supo con el tiempo, asesinado.
Desde su oficina en el MI6, Marie siguió de cerca el trabajo de los miembros de la Alianza que quedaban en Francia. En ese período se orquestaron dos misiones fundamentales para el desenlace de la guerra. La primera misión estuvo a cargo de un grupo conocido como Los Druidas, al mando de George Lamarque. Pero quien realizó el trabajo fue una mujer (merece la pena un posteo propio) llamada Jeannie Rousseau. Jeannie trabajaba como intérprete entre empresarios franceses y oficiales alemanes. Logró informar a los Aliados sobre el programa de cohetes V2 que los alemanes estaban desarrollando en Peenemünde.
La otra misión estuvo a cargo de Robert Douin, un veterano de la Primera Guerra, pintor, dibujante y escultor. Durante meses juntó detalles de la defensa alemana de las playas de Normandía: posiciones de armas, de minas, hombres, tanques. Dibujó todo en un solo mapa y lo envió a Londres. Con esto pudieron construir el mapa de las playas de Normandía. Douin fue capturado y asesinado el 6 de junio de 1944: el día D. El destino a veces is a bitch.
Volvió con sus agentes. En agosto, Aix-en-Provence fue liberada.
A Marie-Madeleine la obsesionaba saber qué había pasado con sus agentes. La guerra no había terminado y ella viajó a Alemania. Siguió a las tropas aliadas, por las ciudades devastadas; visitó prisioneros y campos de trabajo.
En total, más de 400 agentes del Arca de Noé fueron muertos o desaparecidos. Más de 3.000 fueron las personas que ayudaron en el Arca.
Después de la guerra, Marie se dedicó a ayudar a los ex agentes. A buscar a los que podían estar vivos y ayudarlos a conseguir pensiones, a conseguir pensiones para las familias de los que habían muerto, a conseguir trabajo, a comprar medicamentos.
En 1946 se casó con Hubert Fourcade y cambió su nombre por última vez.
De Gaulle no la reconoció como héroe de la resistencia (La Alianza fue la red de resistencia francesa que más duró en el tiempo y que más información envió a los Aliados) aunque sí reconocida como Comendadora de la Legión de Honor. En Gran Bretaña la nombraron Oficial del Imperio Británico y en Bélgica le otorgaron la Croix de Guerre. Fue presidenta de la asociación de ex miembros de la Alianza y vicepresidenta de la Unión Internacional de la Resistencia y de la Deportación.
Publicó sus memoria en un libro titulado L’Arche de Noé y llegó a trabajar en el Parlamento Europeo.
Si algún día pasan por el cementerio en búsqueda, por ejemplo, de la tumba de Jim Morrison pasen a rendirle honor a Marie, cuya vida tuvo más rock que la de Jim.
Sinónimo: MARIE-MADELEINE FOURCADE.



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Excelente.
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