How come these things to pass?
Midsummer’s dream
Shakespeare
En Pretend it’s a City, Fran Lebowitz habla, de una manera muy graciosa, sobre el dueño del club The Players, ubicado en Nueva York. El fundador de este lugar fue Edwin Booth, hermano de John Wilkes Booth, el hombre que asesinó a Abraham Lincoln. Lebowitz hace un chiste sobre ser el “hermano de” y sus consecuencias. En este caso nefastas por ser hermano del asesino de un presidente.
A raíz de esto, me quedé pensando en los hermanos de. Como Norah Borges, gran artista pero “hermana de” o en John Faulkner, escritor y hermano de un Premio Nobel de Literatura.
Pero hay una hermana que me llamó especialmente la atención: Ottla Kafka. Con este apellido no hace falta decir quién era su hermano.
Los Kafka tuvieron cuatro hijos: Franz, Elli (Gabriele), Valli (Valerie) y Ottilie. Ottla, como le decían, fue la más chica y la preferida de su hermano, a pesar de los nueve años de diferencia que se llevaban.
Ottla nació en Praga en octubre de 1892. Los Kafka pertenecían a la alta sociedad. Su padre, a pesar de provenir de una familia rural, fundó una empresa textil muy exitosa en la ciudad.
Ottilie estudió en la Escuela Alemana para Niñas y más tarde continuó su educación en un instituto de formación privada. Es por aquella época qué, influenciada por su hermano Franz, se interesó por el movimiento sionista y se unió al Club de Mujeres y Niñas Judías (Klub jüdischer Frauen und Mädchen).
Al terminar los estudios trabajó brevemente con su padre, fue la única de sus hermanas que lo hizo. Pero, su verdadero interés era la agricultura. A los 25 años, en 1917, se hizo cargo de una granja de un familiar, en Zürau (Bohemia Occidental), viajó con su hermano Franz quien dedicó sus días a escribir en la tranquilidad del campo.
A Ottla no le alcanzaba con vivir allí, quería aprender. Con la ayuda de su hermano logró ser la primera mujer en estudiar en la Escuela Agrícola de Frydlant.
En 1920, y sin el consentimiento de su padre, se casó con Josef David, un abogado checo y católico. Tuvieron dos hijas: Vera, que nació en 1921 y Helena que nació en 1923.
Franz apenas llegó a conocer a sus sobrinas ya que gran parte de los años 1921 y 1922 los pasó en sanatorios, a causa de la tuberculosis que le habían detectado en 1917. Ottla lo cuidó y hasta convenció al empleador de su hermano (trabajaba en el Instituto de Accidentes de Trabajo del Reino de Bohemia) que le permitiera jubilarse debido a su salud. En una carta a su amigo Max Brod, Franz Kafka le escribió “Ottla me lleva en sus alas a través de un mundo difícil”.
Franz falleció en 1924La muerte de su hermano fue un duro golpe para Ottla. Para colmo, no tenía un buen matrimonio. Josef no entendía su idea de vida con la agricultura en el campo. Ella no era la esposa que Josef David había soñado.
Finalmente, en 1940, Josef presentó la demanda de divorcio. Esto fue especialmente peligroso para Ottla porque al estar casada con un católico era beneficiada con cierta protección. Recordemos que para ese entonces los nazis habían ocupado Checoslovaquia y deportaban a los judíos, como ocurría en todos los países tomados por los nazis.
En 1941, las dos hermanas de Ottla y Franz fueron llevadas al gueto de Lodz. Se presupone que de ahí las llevaron al campo de exterminio de Chelmo. Ottla continuó viviendo en su país hasta que en 1942 se dictaminó el divorcio.
Ese año Ottilie Kafka fue trasladada al campo de Theresienstad (había dejado a sus hijas con su padre y con familiares de su exmarido). Este era un campo de trabajo pero diferente a los otros porque allí, los nazis, habían montado una especie de escenografía para mostrarle al mundo lo bien que trataban a los prisioneros. De hecho la Cruz Roja visitó el campo en varias oportunidades.
Su trabajo en el campo era de cuidado de ancianos, de enfermera, de cuidadora de niños. Gracias a un gendarme checo, Ottla pudo enviarle cartas a sus hijas.
En 1943, llegó al campo un contingente de más de mil niños polacos provenientes del gueto de Byalistok. Rapados, desnutridos, aterrados, sin sus padres. A Ottla se le encargó el cuidado de estos chiquitos. Hasta que, en octubre de ese año, subieron a los niños a un tren qué, supuestamente, iba a Suecia. Ottla se negó a abandonar a los niños. Le escribió una última carta a sus hijas, una postal que decía Es geht mir gut (Estoy bien). Aunque no la subieron al tren, ella se ofreció voluntariamente para acompañar a esos chicos. No quiso abandonarlos.
El 7 de octubre de 1943, Ottla Kafka y los más de mil niños que viajaban con ella, fueron asesinados en las cámaras de gas del campo de Auschwitz.
Las hijas de Ottla sobrevivieron. Helena Rumpoltová murió en el año 2005 y Věra Saudkova en el año 2015.
Anónimo: OTTLA KAFKA.



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