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C'era una volta una donna e una macchina.

 


“Muchas veces en la vida, aquello que consideramos un impedimento 
resulta ser una gran fortuna.”
Ruth Bader Ginsburg

Mi horario de mayor actividad es la mañana, es cuando puedo escribir. La tarde es para leer e investigar.  Desde chica me desperté temprano. Los fines de semana el primero en levantarse era mi papá, la segunda yo. Él me hacía el desayuno y leíamos juntos el diario. Si había carrera, veíamos juntos la carrera. No es que me interesara especialmente, pero había un solo televisor y no había otra programación que esa. Entonces aprendí sobre Fórmula 1.


A medida que crecí, mis compañeros de colegio me preguntaban cómo conocía los nombres de todos los corredores. Yo les respondía que ellos también los sabían. Y ellos me decían “Pero vos sos mujer. Es raro”. Y yo callaba porque no encontraba la rareza en la situación. Pero mi interés siguió y mi padre me enseñó a manejar a los 12 años. Y mi fantasía, claro, era manejar un auto de carreras.


Después dejé de ver las carreras, pero no olvidé el comentario de “pero vos sos mujer, es raro”. Y tuve la inquietud de saber si alguna mujer había corrido alguna vez en Fórmula 1. Así conocí a María Teresa de Filippis.


María Teresa de Filippis nació en Nápoles en una familia aristocrática. Su padre era conde. Se llamaba Serino Francesco de Filippis y fue un industrial exitoso. Los de Filippis tuvieron tres hijos varones y dos mujeres. 


María Teresa se interesó por el deporte desde la infancia. Especialmente por el tenis. Pero, según contó ella misma en una entrevista en el año 2005 (1), cuando empezó a manejar, sus hermanos varones le dijeron que no se iba a animar a ser rápida. Y sólo eso necesitó ella para demostrar que estaban equivocados.
En 1948, con 22 años, comenzó su trayectoria como piloto y ganó su primera carrera, un recorrido de 10 kilómetros entre Salerno y Cava de’ Tirreni con un Fiat 500. A partir de esta carrera siguió corriendo en categoría 750cc en las cuales logró varios triunfos.


Y esos triunfos la llevaron a más. 


En 1954 quedó segunda en un campeonato de autos deportivos y la firma Maserati la contrató. No es poca cosa que semejante escudería contratara a una mujer. Al año siguiente comenzó a pilotear un Maseratti 2000 A6GCS. Con este auto batió un récord en Catania-Etna que se mantuvo por tres años. Al final de ese 1955 quedó segunda en la categoría 2000.


¿Y la Fórmula 1? Llegó tres años después.


En mayo de 1958 hizo su debut clasificatorio en, nada más y nada menos, que el Gran Premio de Mónaco, con un Maserati 250F (auto que había usado Juan Manuel Fangio). Quedó a 11 segundos de Tony Brooks y no logró clasificarse. Su primera carrera, finalmente, fue en Bélgica, en donde largó en el puesto 19 y terminó en el puesto 10.





También participó en el Gran Premio de Portugal y en el Gran Premio de Italia. En ninguno de los dos llegó a la final por problemas mecánicos.
Fangio era su mayor ídolo. Se conocieron y, según contó la propia María Teresa, él le dijo “Vas demasiado rápido, corres demasiados riesgos”. Ella tomó el consejo, pero eso no la asustaba. Ni la detuvo.


 


Hubo un choque, sí. Pero no ocurrió en la pista, sino afuera. En julio de 1958 no pudo participar del Gran Premio de Francia Reims-Gueux porque el director del evento no se lo permitió. Le dijo “El único casco que una mujer debería usar es el de a peluquería”. Un encanto el señor.


Vaffanculo.


Ella siguió corriendo.


En 1959 se unió al equipo Behra-Porsche y volvió a Mónaco pero no clasificó por tres segundo. Ese mismo año, su compañero Jean Behra se mató en el Gran Premio de Alemania. Fue un duro golpe para María Teresa. Y no volvió a correr.


Cuando le preguntaron, en una entrevista a sus 79 años, por qué había dejado de correr, ella respondió: Porque habían muerto demasiados amigos. Se sucedieron varias muertes: Luigi Musso, Peter Collins, Alfonso de Portago, Mike Hawthorn. Luego, Jean Behra [a cuyo equipo se había unido de Filippis a principios de 1959] murió en Berlín. Para mí, esa fue la más trágica, porque ocurrió en una carrera en la que yo debería haber participado.



María Teresa se casó en 1960 con un químico austríaco, Theodore Huschek y tuvo un hijo. Estuvo alejada del mundo de los automóviles y las carreras hasta que en 1979  se unió al Club Internacional de Ex Pilotos de Grand Prix. En 1997 la nombraron vicepresidenta de ese Club.

 

María Teresa de Filippis murió en enero de 2016. Tenía 89 años.

Si les interesa saber más sobre María Teresa y su historia, pueden conseguir el libro de Cesare de Agostini y Gianni Cancellieri La signorina F1, publicado en 2001.

No se pierdan esta publicidad de Maserati.




Anónimo: MARÍA TERESA DE FILIPPIS.




(1) https://www.theguardian.com/observer/osm/story/0,,1720870,00.html



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